Cómo sobrevivir al síndrome del nido cuando no tienes nido

Cómo sobrevivir al síndrome del nido cuando no tienes nido

Esta historia está basada en hechos reales. Parece que la llegada de u nuevo ser siempre va acompañada de reformas, vaciar habitaciones y mudanzas. Está claro que una nueva personita va a “ocupar espacio” y debemos prepararnos para su llegada.

También es cierto, y está demostrado, que cuando se acerca la fecha de la llegada, las mamás embarazadas entran en un bucle de orden y limpieza y necesitan sentir que todo está listo y en su sitio para la llegada del bebé. Eso y la maleta del hospital, son dos cosas que tendemos a hacer con mucha antelación para nuestra tranquilidad mental.

Tener un nido listo no siempre es posible

Desde que se adelante el bebé, la obra se quede a medias a que te entreguen la nueva vivienda con retraso. Estas cosas pasan y no siempre es un problema de planificación… es que más cosas pasan.

En nuestro caso, llevábamos varios años en una promoción y la entrega de la vivienda se retrasó por tema de licencias. Por darle más interés a la historia, ya habíamos vendido la vivienda actual y nos quedábamos sin casa un tiempo. Afortunadamente el nuevo inquilino no tenía prisa y nos permitió vivir ahí un tiempo más.

Empecé a hacer cajas en la semana 20 (aprovechando la agilidad que iba a perder en pocas semanas), y nos mudamos cuando Gabi tenía 6 semanas… vamos, que ni había pasado la cuarentena.

Por cierto, Gabi se adelantó 10 días, dimos a luz en mitad de Filomena y, cuando llegamos a casa, no se podía hacer ni la compra online. 

No se necesita un nido

Si estás en una situación similar, vengo a decirte que no necesitas un nido. Seguro que una mamá ya con un bebé lo ve como algo evidente, pero creedme que no lo es.

También quiero decirte que no ha sido culpa tuya, porque estoy segura que has hecho todo lo que buenamente has podido por tener un nido. La culpa te va a acompañar durante toda la maternidad, así que vete aprovechando para hacer ese ejercicio de análisis y liberarte de la culpa por lo que no ha podido ser.

Ahora, para evitar que pases un mal trago (yo lo pasé), te quiero contar un par de cosas:

1.- Un bebé recién nacido no necesita habitación

Ya que hasta los 6 meses, dormirá en la tuya. Por eso debes tener una cuna de colecho comprada y sábanas o saquitos, localizadas. No digo montado, porque esas cunas se montan rápido y al volver del hospital la dejamos montadas.

2.- Un bebé no necesita un cambiador

Solo debes tener uno portátil en una mesa, pañales, toallitas y las cremas que vayas a usar. No te preocupes si no tienes cambiador, con uno de viaje y un empapador lo harás de lujo.

En tema de aseo sí te recomiendo que tengas la bañera de bebé lista. No digo montada, digo lista.

3.- Un bebé no necesita un armario 

Yo vacié dos cajones míos: uno para bodies y pijamas, y otro para ropita. Y si ves que necesitas más espacio, puedes recurrir a cestas de ikea para poner sábanas, toallas, muselinas y baberos.

4.- Un bebé no necesita espacio de juegos

El primer mes duermen mucho, así que busca espacios para que descanse (un colchón tipo nido en el suelo o sofá?) y algún juguete en blanco y negro para estimular (estas tarjetas de amazon son maravillosas).

Sí te recomiendo que tengas el carrito y la silla de coche montadas, pero eso no tiene que ver con el nido, eso lo puedes tener estés donde estés.

Un mensaje de calma 

Recuerdo el final del embarazo y el principio de la maternidad como un caos. La mudanza con un bebé, sin dormir… ¡con cólicos! Los primeros meses no vimos a nadie porque sobrevivimos entre obras, cajas, muebles… y Gabi, que aprendió a dormirse con la radial del vecino.

Yo no me lo creía al principio, pero de verdad que con lo que te digo, los bebés tienen suficiente. 

Cuando llegué a casa del hospital, lloré mucho. No tenía ni la bañera ni la cuna y no podíamos salir a hacer la compra ni pedirla por la cantidad de nieve que había. Os juro que estaba aterrada.

Sin embargo, me había preparado y tenía mucha comida cocinada. Montamos la cuna y la bañera en un segundo, y tenía mis biberones y la leche de fórmula para empezar. Así que no te agobies, respira mucho y piensa que el reto es cuidar a tu bebé que tanto te necesita, no hacerlo en una habitación preciosa y con las paredes pintadas. Tu bebé todavía no enfocará los detalles y lo importante serás tú.

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Categories Maternidad

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